sábado 30 de mayo de 2009

desgaste

Ese chico no entendía
No no no, no comprendía.
Veía una cara, luego otra
que era igual a la primera.

Lo curioso del asunto?
Las dos veces era ella.
Las dos veces lo miraba
la su ex novia, Triste Estela.

Triste Estela lo miraba y,
no dejaba de mirar.

Los sus ojos perseguían
como de pintura vieja
Acoso acuciante él vivía
por dos fantasmas de pena.

Triste Estela lo seguía,
Triste Estela lo quería
Su dos caras, por iguales,
lo inculpaban asesino.

Las miradas traspasaban
Las voces vociferaban
Y el no me dejes del perfume
lo aturdía, lo mareaba.

Era la quinta vez esa noche que lo despertaba tal imagen.
Imaginaba un voodoo, alguna u otra hechicería.
El hastío se asentaba, se anidaba en su cabeza.
Aún así a pesar de todo, los ojos lo taladraban.
Cinco veces, una noche.
Siete noches, siete días.
Siete semanas, o meses.
Siete años, y seguía.

Pobre, triste, desgraciada.
Triste Estela suicidada.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

no sabia q tenias un blog lei varios (el de la soledad me encanto) pero el cansancio pudo mas prometo terminar de leerlos son muy buenos tenes un gran talento segui escribiendo sos muy buena y no es simple chamuyo
besitos!
mari di =)