lunes 27 de julio de 2009

El Caballero Excéntrico

La rodea con vueltas cadenciosas, lentas, suaves, admiradas. Por saludo, una floritura, y su nariz toca el piso. Don Juan habla a la estatua con ojos de zafiro, buscando conmover su frío corazón de piedra:
“Mis saludos, hermosa dama, hace días que no la veo.


Y aún sigue empecinada, por lo visto, en el silencio.


¿Qué tal un jerez, un Sherry? ¿Qué tal un whisky en las rocas? Mejor manera no conozco para poder encender los huesos.


Ni esa oferta usted me acepta, y sin embargo me tiento; ¿sería un descaro, señorita, desde hace tanto nos conocemos. ¿sería un descaro que me inclinase ahora, que le regalara un beso?


Sigue usted tan estoica, no sé que he de hacer con eso. Podría ser franca negativa, podría ser recato forzado. Pero veo que sus ojos brillan, transparentes como el cielo. ¡Páreme si usted puede, que estoy por darle ese beso!”
Sube el caballero a la fuente, y se acerca bien despacio. Ya para aquel momento, un gentío se ha congregado. Todos miran al loco que besa, que besa una piedra en el agua. Llega luego un policía, que lo interrumpe con calma.
-“Queda usted nuevamente arrestado, por andar besando estatuas.”
-“¡Es el amor de mi vida! ¿Cómo no habría de besarla?”
-“Diga usted lo que diga, esta noche la pasa encerrado. Puede venir por las buenas, o puedo llevarlo arrastrando.”
Medio se resiste, medio no lo hace; la multitud de turistas mira a aquel par alejarse.
Unos filman, sacan fotos, o se ríen por lo bajo, ante el “mi bien, espéreme” que el loco grita a destajo.
Los hombres se pierden, los gritos desaparecen, la multitud velozmente se dispersa. ¿Que a nadie se le ocurrirá volverse a la estatua de la controversia?
Tiene los ojos más brillantes, las mejillas encendidas; pero está hecha de piedra, y ni los turistas la miran.


1 comentarios:

Nicolás Corcos dijo...

por que los turistas no miran mas la estatua, aunque sea como una estatua.

me gusto esta bueno, en especial cuando cae el policia jajaja besos