Siempre tuve la misma imagen de nosotros dos: yo, tirada en la cama con los ojos perdidos en el infinito, y vos tocando, frenéticamente, como si yo no existiera.
Sé que tu música es mía, pero cada vez que te veo así me parece imposible que vos o ella puedan pertenecerme, realmente, alguna vez. Estamos juntos, sí, pero vos existís solo para tu violín, y las cosas terrenas como yo no interesan ni valen la pena.
1 comentarios:
muy intensa la imagen de verse muy terrenal al lado de la música.
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